Nada (y todo)

06 agosto, 2008

El otro día alguien me dijo que ante los 'problemas' que te van surgiendo - a veces - lo mejor es no hacer nada, absolutamente nada, tarde o temprano algo pasará que conseguirá dirigir el rumbo del problema a un sitio mucho más alentador y respetable, la solución, sea para bien o para mal. Confieso que los cambios de dirección son una fascinación para mí, ese punto donde algo cambia de dirección y se alía con la velocidad para llegar a un destino magistral, te despiertas una mañana y todo es diferente, pero es mejor, incluso si es peor. Me gustan esos cambios, será por ello que soy tan cambiante, pero no puedo evitarlo, es complejo pero fácil, porque es automático e impulsivo, en equilibrio con aspectos de mi forma de ser, creo. El caso es que este genial planteamiento me hizo estar adorando el nuevo arte de no hacer nada durante toda la mañana siguiente. Repasé varios recuerdos 'tenebrosos' de mi pasado y traté de moldeardos en recuerdos de otra historia que pude tener, imaginar y planear como hubiera sido todo en una vida paralela marcada por ese punto de cambio de dirección de no hacer nada. Por desgracia mi jefe me devolvió a la realidad, pero se me quedó inevitablemente en la cara una perfecta sonrisa mientras me preguntaba nos sé qué; la palabra jefe implica en mí y por defecto un rechazo de entrada, por lo que no me preocupó en absoluto lo que pudiera pensar de mí. Una cita que me encantaba desde siempre dice literalmente 'Haz algo, aunque te equivoques', con mi perfecta sonrisa laboral la estaba tirando a la basura. El contrapunto de no hacer nada es hacer todo. Seguimos con nubes y claros por el Atlántico sur, cosas del verano y de las personas especiales, esas que te hacen pensar tanto, y hacer todo, y hacer nada. Sé que acabo de empezar y ya suena redundante, pero es que dos y dos siempre suman cinco.

13 comentarios:

Stultifer dijo...

A los doce años el niño se había suicidado.
Días antes, su padre le había comentado que si no aprobaba el examen no sería nada en la vida. Suspendió y, convencido por las palabras de su padre, se quitó la vida porque "no sería nada en la vida".
Es importante relativizar todo. Un examen con doce años no es la máxima realización de una persona. Hay que ver la vida relativizando y siendo capaces de ver más allá de lo que ocurre justo después de una acción. Dejar pasar el tiempo.

Ad astra per aspera dijo...

yo sin embargo creo que ante un problema lo mejor es buscar una solución, será cosa de mi carácter...

Thiago dijo...

Cari, veo que ya os habeis hecho buenos amigos Stulti y tu... Que bien me bienes pq asi me dices que tal tiempo hace por las rias baixas. Hoy en coruña está lloviendo...

Bueno, yo estoy contigo, me gusta no hacer nada,por eso no entiendo lo de la cita... Mejor no hacer nada de nada, ni equivocarse ni nada.... Yo la cita que odio es la típica de "vale lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal" y yo siempre digo que no es lo mismo, y que se pueden hacer mal y, además, cuesta muchísimo menos, jaja

Bezos

Eifonso Lagares dijo...

No tengo la menor duda que eres muy cambiante, un blog, dos blogs, tres blogs, ....., parece cosa de familia.
No sé si es bueno o malo, a veces apetece un cambio, a veces que me quede como soy o estoy.
Te vuelvo a enlazar veremos lo que duras.
Un saludo

Laura dijo...

Despues de muchos meses, incluso algún año, pensando que la solución vendría sola, que si esperaba los problemas desaparecerían, me he dado cuenta de que lo único que pasa cuando esperas es el tiempo. Sigo creyendo en una fuerza superior que nos mueve y nos dirige, por llamarlo de alguna forma ...destino. Pero no es bueno dejarlo todo de su mano.

Ayshane dijo...

No hay problema que valga una vida... y solo la muerte resultaría en realidad un verdadero problema insalbable....

besitos!!!

MOIRA dijo...

Me gustó revolotear por tu mundo..
Todo resulta acogedor y sensitivo..

Un placer

Wilde dijo...

Stulfiter, quizás un examen con doce años si es la máxima realización para una persona con presión encima, al menos desde el punto de vista de un niño de doce años. El por qué de los niños tiene un por qué (no sé el autor je!). De todas formas me gusta tu enfoque. Un saludo!

Pero a veces AdAstra, la solución no es la solución, a veces pasa ¿no?

Pues hasta ayer nublado y sin remedio amigo Thiago, pero hoy ha amanecido con el cielo totalmente despejado. Se avecina un buen día. Y sobre tu opinión bastante de acuerdo, además, a veces mal es bien y viceversa. Es que 2 y 2 son 5 a veces, je je

Yo duro en la blogosfera Eifonso, desde Septiembre del 2006 exactamente, lo que no duran son los blogs. Me gustan los cambios como digo en mi entrada, je! Un saludazo y gracias por pasarte una vez más!

Bien, Laura, a mi en Noviembre pasado me cambiaron a un departamento mejor sin hacer yo absolutamente nada diferente al año anterior, fue un cúmulo de circunstancias que se juntaron a mi favor sin yo ni enterarme, primero vino un jefe nuevo (el otro me odiaba jamás permitiría un cambio a mejor), luego había una vacante, etc, etc. Estaba bastante quemado en mi anterior sitio, por tanto si sucede eso de que a veces, sin hacer nada se arregla todo. La clave de esta entrada está en la segunda línea: - a veces - . Gracias por tu comentario!

Hola Ayshane. Un segundo después de morir, ya has dejado la muerte atrás. Ni es un problema ni es insalvable. Eso si, es una traición de esta vida, sin duda. Muchas gracias por tu comentario también!!!

Gracias Moira! Un saludo!!!

Iria dijo...

Buenos días Wilde.
Bueno; tú lo has dicho, a veces, muchas veces es mejor no hacer nada, pues es la vida con sus múltiples posibilidades la que te va mostrando el camino, es ella la que te ofrece las oportunidades…tú solo has de saber elegir.
Totalmente despejado en el Mediterráneo con un sol radiante.
Y un apunte 2+2 unas veces será 5, otras 22, algunas 3 y por qué no otras 4…si al final todo queda reducido a no cuadricularse.La verdad nunca es absoluta…gracias al cosmos.

Bicos.

P.S. la frase del por qué de los niños es de Benedetti.

Wilde dijo...

Absolutamente de acuerdo Iria, un besiño!

Irreverens dijo...

Si el problema tiene solución, NO hay de qué preocuparse. Se solucionará.
Si el problema NO tiene solución, NO hay de qué preocuparse. Porque la preocupación NO va a solucionarlo.
:)

En cuanto al tiempo, no me importaría nada pasaros un poco de tórrido sol y algo de calor.

Wilde dijo...

Pues pásalo Irreverens, hoy vuelve a llover por aquí, psssss

Ana dijo...

Dicen las runas vikingas que no somos "hacedores", sino "decididores", lo cual entiendo como que podemos poner la intención en algo y luego dejar que las cosas ocurran. Qué ocurrirá? no lo sabemos, ahí está la gracia, en la sorpresa. Eso es hacer sin hacer, dejar el espacio para ello. A veces nos llega la solución pero no sabemos reconocerla porque no tiene la forma de lo que habíamos imaginado y lo dejamos pasar.
Nos cuesta la incertidumbre y por ello muchos prefieren actuar, para llenar ese vacío que supone el no saber.
Un beso