La (im)perfección

06 septiembre, 2014
Parecía que tenía una vida muy cercana a la perfección. Sé que trabajaba en un gran trabajo con un gran sueldo el cual lo había estado protegiendo toda su vida laboral bajo un modelo de existencia de aceptación social importante y muy lejos de una puta crisis de la que él solo había escuchado hablar a mucha gente que estaba dentro de su televisor, un concepto extraño que nunca había podido ni ver, ni oler ni por supuesto,  tocar. De hecho 3 sentidos ausentes le hacían sospechar que simplemente era un virus más al cual era totalmente inmune. Preciosa mujer y encantadora hija de ojazos azules que le recordaban aquellos veranos en el Caribe paradisiaco así se sentaba en el  trono de su palacio a observar un reino con forma de bonito chalé de piedra importada de Cánada sin una sola imperfección. Y tantas cosas parecían perfectas en él y en su fantástica vida económica que simplemente empezó a jugar con el tiempo como un pasatiempo más. Empezó a coleccionar días perfectos que luego fueron meses y más tarde incluso años. Y todo, absolutamente todo, lo veía perfecto. Pero se olvidó que el tiempo no tiene prisa, se olvidó de que el tiempo es un cabrón que te mata muy despacio siempre seguro de su cierta victoria, y cuando en su colección de tiempo ya no pudo pegar más segundos, simplemente se fue a dormir con una extraña sensación. Sensación que al depertar la sintió atroz hasta el punto de que empezó a ver todo diferente sumido en el impulso de una simple imperfección que estaba pasando por su vida. Con el tiempo llegó el miedo, el pánico, la inseguirdad. Y al final se dió cuenta de que era el tiempo el que coleccionaba vidas, no al revés y simplemente desapareció. Y ya nadie volvió a saber nada más. Y mientras el tiempo se regocijaba en su nueva victima, el olvido se instaló en una existencia que un día fue envidiada, pero que ya no.  
Hace poco me contaron que creyeron verlo muy lejos en un viaje a Oriente. Totalmente desaliñado y vagabundeando entre el tráfico pedía monedas exhibiendo una gran sonrisa mientras cantaba y bailaba.  Me contaron que se había vuelto loco, que quizás por eso se había marchado. Pero yo no me lo creo,  la locura es algo diferente a como era el. Yo creo que simplemente encontró la felicidad al perderlo todo. A menudo tememos perder cosas, y vives bajo la influencia de algo que quizás no ocurrirá jamás, pero si ocurre y al final lo pierdes de verdad, descubres que no ha pasado nada grave. Que simplemente te has liberado de una gran carga y que por fin puedes descansar en paz. Aunque sin duda es mucho mejor ser consciente de la imperfección cada día,  de tu imperfección. Porque entonces ni vives con miedo, ni necesitas aprender a perder cosas. Simplemente disfrutas de la imperfección. Y así gracias a ella nos quedamos para siempre y jamás huimos. Jamás desaparecemos. Pero sobre todo, porque gracias a ella aún sonreímos. 

Antes de morir

04 septiembre, 2013
Escuchaba esta terrible expresión una mañana no muy lejana mientras 're-escuchaba' la radio de camino a la odiosa oficina, quizás me quede un poco obnubilado, alucinado, raro, pero no de la expresión terrible, ni de la odiosa oficina, sino de lo real que es tanto la expresión como la oficina, terribles y odiosas... Cualquier día, a cualquiera le sorprende un fin de verano, época de gran melancolía, y terrible y odiosa, y seguro que le está ocurriendo ahora mismo a muchos, a muchísimos, y a todos, y a todas, estadística pura. La verdad es que con las redes sociales,escribir en un blog se me fue perdiendo con el tiempo sin darme cuenta. Y sin embargo, cinco o seis veces al año, tengo la imperiosa necesidad de escribir en él cosas como esta, no se por qué. No consigo olvidarlo. En días como el de aquella mañana, cuando una expresión despertó mi desvarío escritor por enésima vez, me da por volver. No se, un Smartphone esta siendo por primera vez el medio que estoy utilizando para escribir una entrada, quizás ya pueda volver a ser aquel blogger compulsivo y ávido de entradas terribles y odiosas. Ya veremos mañana y pasado, pero queda mucho por hacer antes de morir, espero.

2013

31 diciembre, 2012

Blancas juegan y ...

18 diciembre, 2012

Vamos a imaginar q vamos a jugar al ajedrez, vamos a imaginar que a estas alturas esto lo sigue leyendo alguien. Tomenlo como un regalo de Navidad, pues bajo mi punto de vista, crear un escenario imaginario y compartirlo, es siempre un regalo. Y es que además, las cosas de las cuales jamás deberíamos volver a hablar, son solo digeribles en este tipo de escenarios. Comencemos la partida pues; salen blancas por supuesto, con un peón, evidente ... pasado un tiempo, hemos llegado a un punto clave de la partida, nos encontramos con la torre blanca eligiendo entre dos movimientos muy distintos; uno, el correcto, el que daría ventaja clara a la partida; el otro, una utopía, un riesgo para ganar o perder de forma diferente, un lugar donde huír y empezar de nuevo, a fin de cuentas. Aquí es dónde elegir se convierte en escoger, y en un segundo final, hay que tomar la decisión. No es difícil imaginar el movimiento escogido, ese que sabes que jamás será plagiado por tu conservador y predecible rival que va a preferir unas tablas a una derrota siempre. Y ahí nos fuimos, a ese lugar seguros de que la pieza rival jamás hará lo mismo. Pero a veces, sobre todo en el ajedrez o en la vida, la táctica rival no es lo que uno espera y sucede que una torre negra copia tu imposible movimiento incomprensiblemente; piensas que quizás por poca experiencia en el juego, o simplemente porque no tenía necesidad de ganar o de perder, que simplemente jugaba a jugar al ajedrez. Dan igual los motivos, al suceder, toda la táctica se desmorona y sientes que ya no quieres seguir jugando, pero sentir rara vez pasa de ser un deseo. Sigues jugando, vaya. Una posibilidad entre mil, quizás, pero viva la vida! (te rearmas, por qué a fin de cuentas, esto es la salsa de la misma), torre negra y torre blanca en una nueva dimensión y de nuevo juntas, con un destino temporal parejo. Era imposible, pero ha ocurrido. Han pasado algunos años y ya hace bastante que no juego al ajedrez. Hoy he pensado en la partida, no sé por qué, y de repente me he dado cuenta de que todavía no sé si gané o perdí después. Quizás haya partidas que se acaben antes del final, quizás haya desenlaces insignificantes o quizás es que todavía se esté jugando, quién sabe.

Elecciones

20 octubre, 2012
Creo firmemente que los que realmente gobiernan en este país de pandereta jamás se han presentado a las elecciones. También creo ser firme en el hecho de creer ciegamente que en unas elecciones gane quien gane y pierda quien pierda, el único que va a acabar jodido de una manera o de otra, es el pueblo. Nos dejan las migajas de decidir quien nos va a joder más o menos, y el orgullo individual de reafirmar ideales utópicos cogiendo 'tu' tendencia perfecta, esa que tiene que gobernar para cambiarlo todo; o simplemente castigar a los dementes que están en el primer peldaño de sus amos gobernantes ocultos (bancos, empresas, chorizos ... etc, etc). Pero para ser franco, y debo serlo, toda esta parafernalia que acabo de escribir no es el motivo de que ya lleve doce años sin votar, simplemente soy un auténtico vago en domingo.