Miedo

08 agosto, 2008

Nunca conseguí olvidar el texto de este anuncio, ni de alguno de los otros de esta fabulosa campaña publicitaria que supongo tod@s recordamos, pero yo hablo del no olvido, que es lo mismo pero no es igual, otro día. Por defecto la publicidad me parece una mediocre comedura de tarro para que compres un producto por los ojos, pero como bien sabéis tod@s muchas veces las cosas suman cinco, siempre rescatas algo soberbio para el no olvido este del que hablaba antes, mucho más importante que el recuerdo este del que también hablaba antes. Be water my friend, je!

Nada (y todo)

06 agosto, 2008

El otro día alguien me dijo que ante los 'problemas' que te van surgiendo - a veces - lo mejor es no hacer nada, absolutamente nada, tarde o temprano algo pasará que conseguirá dirigir el rumbo del problema a un sitio mucho más alentador y respetable, la solución, sea para bien o para mal. Confieso que los cambios de dirección son una fascinación para mí, ese punto donde algo cambia de dirección y se alía con la velocidad para llegar a un destino magistral, te despiertas una mañana y todo es diferente, pero es mejor, incluso si es peor. Me gustan esos cambios, será por ello que soy tan cambiante, pero no puedo evitarlo, es complejo pero fácil, porque es automático e impulsivo, en equilibrio con aspectos de mi forma de ser, creo. El caso es que este genial planteamiento me hizo estar adorando el nuevo arte de no hacer nada durante toda la mañana siguiente. Repasé varios recuerdos 'tenebrosos' de mi pasado y traté de moldeardos en recuerdos de otra historia que pude tener, imaginar y planear como hubiera sido todo en una vida paralela marcada por ese punto de cambio de dirección de no hacer nada. Por desgracia mi jefe me devolvió a la realidad, pero se me quedó inevitablemente en la cara una perfecta sonrisa mientras me preguntaba nos sé qué; la palabra jefe implica en mí y por defecto un rechazo de entrada, por lo que no me preocupó en absoluto lo que pudiera pensar de mí. Una cita que me encantaba desde siempre dice literalmente 'Haz algo, aunque te equivoques', con mi perfecta sonrisa laboral la estaba tirando a la basura. El contrapunto de no hacer nada es hacer todo. Seguimos con nubes y claros por el Atlántico sur, cosas del verano y de las personas especiales, esas que te hacen pensar tanto, y hacer todo, y hacer nada. Sé que acabo de empezar y ya suena redundante, pero es que dos y dos siempre suman cinco.

Muros

04 agosto, 2008

Siguiendo con el rollito ese de que las cosas te eligen, es que creo ciegamente que así es, resulta que hoy me había elegido la playa a eso de las 15 horas minuto arriba o abajo. Siempre llevo en el coche ciertas cosas, entre ellas las cosas de la playa en verano, por lo que no tengo muros si quiero irme a la puta playa desde el curro. Y con esa libertad que supone rematar tu jornada laboral allá me fui casi emocionado pensando en darme un chapuzón embriagador en un día tan caluroso como lo es hoy en Vigo, Radiohead en la radio a un volumen importante y pisando el acelerador al máximo, bueno, cinco o diez kilómetros más de lo permitido, para que engañarnos, je! Aún así me estrellé contra un muro de bruces igualmente. Matizo que entiendo por muro cualquier aspecto externo que te impide hacer lo que exactamente quieres hacer en un momento puntual. Y entiendo por momento puntual algo que te elige sin más, un lunes cualquiera, por ejemplo, como hoy. Por desgracia la gente se aburre en casa y me fue imposible encontrar un sitio para aparcar, las cinco de la tarde no es hora de ir a la playa en esta Ría, pero esperaba que si me iba hasta Nigrán (a unos 15 Km) costeando, en alguna de las más de diez playas habría un hueco para mi pequeño vehículo, pero no fue así, y aquí estoy en casa escribiendo algo que ojalá no hubiera tenido que escribir. La próxima vez que me elija el mar y el calor en el trabajo un lunes como hoy, cruzaré la Ría al otro lado, no creo que la gente llegue tan lejos. Menos mal que me fascina conducir, menos mal, porque no soporto perderlo todo, que también.

Alentador

03 agosto, 2008

No todos los meses, no todas las semanas, menos los días, pero si de vez en cuando puedo llegar a decir creyendo en ella ciegamente alguna que otra estupidez. Una de esas estupideces ha venido hoy a tomarse su justa venganza y me ha hecho practicar descaradamente algo que 'censuraba'. No es algo trascendental, porque lo bueno de decir estupideces es que se quedan en eso, pero sirva la mención como justa penitencia a mi pecado, los pecados siempre se pagan, justo. Entro en materia, la versión americana de la serie inglesa de Queer as folk - al César lo que es del César - me ha cambiado cosas, me ha normalizado cosas y me ha hecho pensar cosas. Gale Harold (Brian Kinney) solo reconoció claramente ser heterosexual cuando terminó la promoción de la misma, y también reconoció que no le importó lo más mínimo tener que besar a otros hombres o simular escenas en la cama desnudo con ellos, todo lo contrario, le pareció un matiz más de su personaje. Me ha parecido alentador que un heterosexual tenga que esconder su sexualidad en estos tiempos a pesar de ser por un motivo tan 'mediocre' como puede ser salvar una promoción, pero es que en este caso el resultado es fascinante, por eso sirve. La serie en si misma a pesar de que advierte que es para mayores de 18 años debería de ser visión obligada en todos los colegios de curas, empezar a normalizar cosas tan normales como la homosexualidad sería un paso evolutivo importante para el país este tan bananero. Me ha gustado esta historia.

La tristeza

01 agosto, 2008

A veces, solo a veces, alguna canción invade todo mi día sin saber por qué. Yo soy un fiel creyente de cosas raras, una de ellas es algo así como que las cosas te eligen a ti, no tú a ellas. Quizás hoy me escogió la tristeza. La tristeza sin motivo personal o aparente detrás no es triste, es bonita. Todo suma si la forma es diferente y/o especial. Comparto el tema, que en paralelo y sin sensaciones, me encanta igualmente.