
Golpean la puerta de casa y me despiertan. Maldigo cuando me despiertan. Necesito dormir ocho horas para sentirme bien. Cuando no lo consigo, me duele la cabeza, me irrito fácilmente y mi humor se torna sombrío ... He rescatado este párrafo de un libro que me regalaron hace tiempo y que me gustó bastante, a mi me pasa bastante parecido, tengo un caracter muy cambiante en función a mis circunstancias, de hecho, la dedicatoria que todavía puedo ver escrita en este mismo libro dice textualmente, tú si que eres un ángel. Espero que te guste y que no lo conviertas en cenizas tras un arrebato de locura, (risas), pues no, no lo convertí en cenizas, hoy puedo dar fé de ello, lo que si se convirtió en cenizas fue todo lo demás. Viene todo esto a colación por el simple motivo que hoy he dormido unas nueve horas de un tirón, y me siento espectacular, con ganas de hacer planes y con ganas de divertirme y reírme un montón, de hecho, sonrío mientras escribo esto, por algo será. Me sienta fatal no descansar, y cada vez más. Salí el jueves pasado y dediqué el viernes enterito al sublime (si, lo he vuelto a decir) arte del descanso. Conocerte físicamente es tan importante como el hacerlo psiquicamente, porque una cosa siempre influye en la otra, ayer nada ni nadie podría hacer que pusiera una pata en la calle para volver a salir, absolutamente nada ni nadie podría haberlo conseguido, en otra época, pues si, no era tan radical con los deseos de mi cuerpo y mente. Hoy es diferente, hoy cualquiera podría lograrlo. Veamos que nos depara el día, de momento hay buenas perspectivas. Como me gusta despertarme así cada día, aunque después todo mi mundo se vaya derrumbando poco a poco por los siempre desleales factores externos, al final siempre sé que al día siguiente volveré a empezar así, con el simple matiz de descansar para lograrlo. Y esta es, la gran esperanza de todos mis días.
ps. identifico a los estúpidos fácilmente, ellos jamás hacen estupideces. A mi me gusta hacerlas, aunque sea solo, como la que hice el jueves pasado por la noche en un local cualquiera de Vigo. Es la primera foto que pongo de mi imagen en una entrada medio descubriendo mi aspecto, cosas de soñar nueve horas seguidas, lástima que jamás recuerde un sueño, o no, quizás el secreto sea el no recordalos jamás. O no, que simplemente dé igual.