Hace poco me contaron que creyeron verlo muy lejos en un viaje a Oriente. Totalmente desaliñado y vagabundeando entre el tráfico pedía monedas exhibiendo una gran sonrisa mientras cantaba y bailaba. Me contaron que se había vuelto loco, que quizás por eso se había marchado. Pero yo no me lo creo, la locura es algo diferente a como era el. Yo creo que simplemente encontró la felicidad al perderlo todo. A menudo tememos perder cosas, y vives bajo la influencia de algo que quizás no ocurrirá jamás, pero si ocurre y al final lo pierdes de verdad, descubres que no ha pasado nada grave. Que simplemente te has liberado de una gran carga y que por fin puedes descansar en paz. Aunque sin duda es mucho mejor ser consciente de la imperfección cada día, de tu imperfección. Porque entonces ni vives con miedo, ni necesitas aprender a perder cosas. Simplemente disfrutas de la imperfección. Y así gracias a ella nos quedamos para siempre y jamás huimos. Jamás desaparecemos. Pero sobre todo, porque gracias a ella aún sonreímos.
PARADOJAS Y SENTIDO COMÚN
Hace 1 mes


